Alumna (17 en pareja): -me voy a casa, tengo que amamantar a
la gorda, hasta luego…
Docente (46 solterona): [en un susurro] – ojalá que cuando le estés dando la teta te muerda bien fuerte para que te acuerdes de no tener más pibes.
El susurro no fue tan suave como pensó y todas la miramos incrédulas de lo que habíamos oído. Inmediatamente se dio cuenta que se había desubicado y trató de argumentar diciendo “lo que pasa es que estas pibas no se dan cuenta de lo que se arruinan la vida llenándose de hijos, pierden todo el futuro y después nadie se hace cargo y además…”
Cuando se dio cuenta que todas habíamos transfigurado nuestra cara de asombro a cara de asco, retrocedió diciendo “bueno, está bien, a lo mejor exageré un poco”.
Ahora yo pregunto: ¿se puede ser más hija de puta? ¿se puede ser más envidiosa? ¿se puede ser más desagradable? ¿se puede ser más despreciativa de tu propio género?
Docente (46 solterona): [en un susurro] – ojalá que cuando le estés dando la teta te muerda bien fuerte para que te acuerdes de no tener más pibes.
El susurro no fue tan suave como pensó y todas la miramos incrédulas de lo que habíamos oído. Inmediatamente se dio cuenta que se había desubicado y trató de argumentar diciendo “lo que pasa es que estas pibas no se dan cuenta de lo que se arruinan la vida llenándose de hijos, pierden todo el futuro y después nadie se hace cargo y además…”
Cuando se dio cuenta que todas habíamos transfigurado nuestra cara de asombro a cara de asco, retrocedió diciendo “bueno, está bien, a lo mejor exageré un poco”.
Ahora yo pregunto: ¿se puede ser más hija de puta? ¿se puede ser más envidiosa? ¿se puede ser más desagradable? ¿se puede ser más despreciativa de tu propio género?