
así como para el blog nunca tuve miedo, para todo lo otro de la web 2.0 sí.
sin embargo terminé por sumarme a la masa ovina y tuve mi perfil en el
caralibro. al final ese me trajo a un montón de gente de la que hacía una banda no tenía ni noticias y con la que fue (es) bueno encontrarse.

ahora es el
pajarón que me comprime el cerebro en 140 caracteres. y cuando ya estaba casi a punto de tirar la toalla, me escrachan en
el diario con una lista de los primero 20 regionales. entonces fue más fuerte el orgullo y ahí ando, haciéndome la pajarraca.
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