
Parece que doña Kim (de Nueva Zelanda) conoció a Roberto, un italiano buenmozisimo (como la mayoría de los tanos...) que vivía (igual que ella) como ilegal en yankilandia. Se miraron y parece que hubo bastante química. Kim le empezó a dejar mensajitos de amor con dibujitos, contandole acerca de pequeñísimos detalles que a la mayoría de los ojos pasaban desapercibidos. Pero para la observadora y sensible Kim, esos gestos mínimos eran justamente la definición del amor. Años después cuando se casaron, Roberto le mostró a Kim todos los dibujos que ella le había ido dejando y que él había atesorado. El resto de la historia se parece mucho a cualquier American Dream: de alguna u otra manera un Newspaper de yankilandia decidió pagarle a Kim para que publicara sus cartoons y dejara de vivir perseguida por inmigraciones. De ahí a la fama, un pasito.

Lo que más me gustaba de esos dibujitos era la simplicidad que tenían y el contraste entre la muñequita rubia y el nenito de pelo negro. y resulta que dando vueltas por la red me encontré con la página de uno de los hijos, Darío Casali, en ella hablaba un poco de los padres y publicaba una foto de la pareja (la misma que ven acá al lado). La verdad me impresionó qué parecidos son los cómics a las personas reales. Es como ver los monigotes tridimensionales. Y la verdad es que el tano Roberto Casali estaba bastannnnte fuerte ;-)
Si quieren leer más pasen por esta página, o por esta otra.
En esta página coleccionan los comics y hasta se juntan en los foros para intercambiar los strips.
Y si quieren ver una biografía con tomadura de pelo vayan a la página del National Lampoon.
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